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Carta de un padre gay al Tribunal Supremo

ISMAEL PARDO

jack montgomery padre gay

Traducción de una carta de Jack Montgomery, un padre gay, al Tribunal Supremo de los Estados Unidos de América

Ismael Pardo

Estimado Juez Scalia, así como a sus distinguidos compañeros que sirven en el Tribunal Supremo:

Primero, déjeme agradecerle por haber escuchado los casos históricos sobre la Proposición 8 y de la Defensa del Acta de Matrimonio (DOMA) esta semana en California. Mi marido, Kelly Vielmo, y yo adoptamos a tres hermanos preciosos del Foster Care de Washington DC el año pasado. Al ser una familia homoparental e interracial, estamos acostumbrados a ser llamativos y, a veces, a ser el centro de atención a nivel local, depende de dónde nos encontremos. Con las cuestiones que se escuchan en el Tribunal Supremo durante esta semana, nuestra familia está en debate a nivel nacional.  Dicho esto, sigo con interés su resolución sobre estos casos. Un comentario que me impresionó fue el que especulaba sobre los efectos potencialmente «perjudiciales» sobre los niños con padres del mismo sexo. Después de buscar «perjudicial» en el diccionario (adj. que causa daño), tuve que reflexionar sobre el daño que se le ha hecho a mis hijos. Sé que está escuchando estos casos desde un punto de vista legal y nacional, pero la intención de esta carta es ofrecerle el punto de vista de una familia en concreto que será afectada por su resolución.

Los niños que son recibidos en acogida a lo largo y ancho de esta nación han sido abandonados o han sufrido abusos de parte de sus familias biológicas. A efectos practicos, eso sí que son padres «perjudiciales». Por desgracia, mis hijos nacieron en estas circunstancias. Además, las estadísticas jugaban en su contra. El índice de adopciones tanto de niños afroamericanos como de parejas de hermanos (por no mencionar la adopción de tres hermanos) son muy reducidas. Cuando mi marido y yo pensamos en opciones para criar una familia, DC’s Child and Family Services Administration (Oficina de Servicios para los Niños y la Familia) parecía ser nuestra elección natural. Sabíamos que queríamos hermanos, sin ningún tipo de preferencia racial, y si vivían en la capital, podíamos ayudar a la comunidad local al mismo tiempo.

No quiero entrar en demasiados detalles acerca de la historia de mis hijos por el bien de su intimidad. Cuando llegaron nuestros hijos, dimos la bienvenida a un niño de cinco años que no sabía ir al retrete, otro de dos años muy tímido; y otro de casi dos años que no sabía andar. Comprenda que no había ningún tipo de impedimento biológico para el buen desarrollo de estos niños. Su situación fue provocada por unos padres perjudiciales. Desde su llegada, nuestros hijos pasaron de necesitar algún servicio adicional a necesitar terapia física, terapia del habla y terapia de juego. Ahora son felices y miembros activos de la comunidad.

No le cuento esto para demostrar que somos los salvadores de estos niños. Ellos han hecho más por nosotros que al revés. Al tener el maravilloso privilegio de ver a las almas de estos niños crecer y prosperar a pesar de los obstáculos que hubo ante ellos ha sido la lección de nuestras vidas. Le cuento esta historia para proclamarme como un testigo con experiencia sobre los efectos de unos padres perjudiciales. Ya que está preparando su respuesta a la Proposición 8 y la DOMA, tiene también la oportunidad de decidir a qué obstáculos van a tener que enfrentarse estos niños en el futuro. ¿Cuáles son los efectos perjudiciales que su decisión tendrán en mis hijos? ¿En qué estados dentro de nuestra nación podrán vivir estos niños siendo su familia todavía legal? El año que viene, durante la declaración de la renta, ¿sus padres tendrán que contratar a un censor de cuentas para determinar cómo poner a los niños como dependientes? Cuando uno de los padres muera, ¿se mantendrán las propiedades y pasarán entre los padres como una familia casada o serán tratados como extraños a nivel legal?

No soy lo suficientemente ingenuo para pensar que cualquier veredicto de su tribunal cambiará las opiniones o los corazones de las personas que nos encontramos día a día. Acepto que las miradas que recibe nuestra familia cuando va por la calle despierte tanto juicios como inspiración. Lo que no acepto es que Estados Unidos desee poner la familia de mis hijos por debajo de la de otras y tener unas leyes y beneficios diferentes. Ruego que mientras esté en el cargo de estos casos, mantenga a Cardel (de 6 años), Raine (de 4) y a Ravyn (de 3) en su corazón y haga todo lo que esté en su poder para mantener fuera de sus vidas cualquier obstáculo perjudicial. 

Atentamente, Jack Montgomery.

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