8 preguntas que no debes hacer cuando tienes sexo

PREGUNTAS SOBRE SEXO

8 preguntas que NO debes hacer cuando tienes sexo.

Estás en la cama, en el momento más morboso de todos, y entonces sueltas lo que no tenías que soltar. A veces puede ser el nombre de tu ex, a veces una bordería sin sentido, o a veces un te quiero antes de hora. Sea como sea, hemos de ser honestos con nosotros mismos y asumir las consecuencias de lo que decimos. Nosotros somos los responsables, pero a veces hay que pensar más y hablar menos.

Por eso, hoy queremos recopilarte 8 preguntas que no deberías hacer en la cama si quieres mantener una relación de buen rollo, positiva y que no genere dramas innecesarios. Ojo, que todos los temas se pueden hablar, pero hay temas que mejor no tratarlos en la cama o te puedes arriesgar a que el sexo se acabe en el momento en el que la formules, ya sea porque tu pareja se cabree o porque básicamente l baje la libido y no pueda aunque quiera.

Preguntas que podemos ahorrarnos en la cama 

1. ¿En qué estás pensando?

¿Cómo que "en que estás pensando"? A no er que esté pasando algo extraño, estará pensando en lo bien que se lo está pasando contigo. Otra cosa es después del sexo, cuando estáis los dos abrazados en la cama, si te pones en plan romanticón, que le preguntes qué piensa, pero de ahí a hacerlo en pleno acto sexual, te arriesgas a obtener una respuesta que no es precisamente la que querías, así que apunta, esta pregunta es la primera a evitar. Mejor da por hecho que piensa en ti, porque como no lo haga, te vas a llevar una buena decepción. 

2. ¿Te queda mucho?

Horror. De la misma forma que existe gente con eyaculación precoz, hay otras personas a las que les cuesta más terminar. Lo último que necesitan es que tú les vayas detrás preguntando "cuánto queda" como si fueras un niño en el coche esperando a llegar a su destino. Disfruta de tu pareja, aprovecha el rato extra e inviértelo en algo mucho más satisfactorio y emocionante. Ayúdale a terminar, seguro que así se sentirá mejor, acompáñale y haz lo que te gustaría que te hicieran. Y como mucho, pregúntale si está bien, si necesita algo, pero nunca "te queda mucho" como si esto fuera la cola de la pescadería y tuvieras prisa por salir de ahí. 

3. ¿Te hago daño?

Esta es la pregunta que no querríamos hacer. Intentemos no llegar al punto en el que le tienes que preguntar a tu pareja sexual si está sufriendo con la relación. El sexo, especialmente el anal, puede ser doloroso, por eso es importante, desde el principio, dejar las cosas claras y ser lo más vocal posible para evitar estas situaciones. Saber lo que le gusta al pasivo, lo que le funciona mejor, encontrar la fórmula para directamente no hacerle daño y no tener que preguntarle si le duele. 

4. ¿Ya está?

La versión contraria del ¿Te queda mucho? Pero igual de desagradable. Todo el mundo puede tener un día en el que, con la excitación, termine antes de hora. Puede ser frustrante para su pareja, pero eso no quiere decir que tengas que ser maleducado y ridículo. La reacción como en la pregunta 2 pero algo distinto. Si ves que ya ha acabado, intenta encontrar otras formas de jugar, mucho más sutiles y sugerentes que no sean un golpe en plena cara diciéndole que ha terminado mucho antes que tú. 

5. ¿Puedes parar?

Otra de las preguntas que nadie desea que le hagan. La otra persona no te pilla, tu no te has hecho entender... Sea como sea, siempre comunícate y sobre todo, hazlo antes de empezar. Es uno de los momentos más íntimos de una persona, así que coge toda la confianza del mundo y habla las cosas antes, para que nadie se venga arriba y empiece a hacer cosas que no te gustan. 

6. ¿La tengo grande?

¿Cómo? De nuevo, preguntas retóricas, solo creadas para enaltecer tu orgullo. Si tienes un pene enorme, o simplemente un pene grande, tu ya lo sabes, y si el otro lo quiere reafirmar, ya lo hará, pero no seas tan arrogante como para echárselo literalmente en la cara y obligarle a que te adore por tener un pene grande. Seamos un poco más humildes, que no cuesta nada y el resultado siempre es positivo. 

7. ¿Te lo pasas mejor que con tu ex?

Si en una cita está prohibido hablar de exes, en la cama también. Vale, habrá quién tenga fetiches con ello y mientras los dos estén de acuerdo, no pasa nada, pero probablemente, compararte a ti con los exes de tu novio o viceversa, no es algo que vaya a elevar los ánimos. Probablemente salgas escaldado por meterte en un jardín en el que nadie te ha llamado. 

8. ¿Te ha gustado?

"Hola, ¿me pones nota?" Tú mismo lo puedes notar por la forma en la que ha reaccionado. Básicamente le estás haciendo lo mismo que cuando te atienden de un servicio técnico y luego te pasan una encuesta telefónica para que les puntúes. Esto no va así: tienes que notar si le gustado o no, y lo verás en su forma de hablar, en si te llama para volver a quedar... vamos, lo de toda la vida, pero no te esperes justo a acabar para que te den las valoraciones como si fuera esto el salto de trampolín.

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