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Stephen Finkel relata c贸mo la homofobia le oblig贸 a salir del armario

LA ESTRELLA DEL HOCKEY UNIVERSITARIO EDITA UN ENSAYO CONTANDO LOS SUCESOS HOM脫FOBOS QUE SUFRI脫 EN LA UNIVERSIDAD

Stephen Finkel, un estudiante del Colegio Santo Tomás de Aquino de Nueva York que jugó en el equipo de hockey de la escuela, ha escrito un emotivo ensayo detallando cómo los comentarios homofóbicos en su equipo lo llevaron a salir del armario.

En el ensayo, publicado en OutSports, Finkel recuerda cómo una estresante sesión de práctica en el hielo se volvió violenta cuando un jugador usó un insulto homofóbico. Después de hacer dos goles contra un portero bastante efusivo, Finkel decidió dejar el hielo. Fue entonces cuando las cosas llegaron a su punto de ebullición. "El portero gritó algo que me detuvo en los patines", escribe. "Eres un puto maricón y lo que hacen los maricones es rendirse".

"Sin pensarlo, me di la vuelta, me acerqué a él, me puse en su cara y le di un par de puñetazos", admite Finkel. "Hicieron falta varios compañeros de equipo para sujetarme. Me echaron inmediatamente del entrenamiento, lo cual merecía por ir detrás de un compañero de equipo de esa manera."

Después de la pelea, Finkel llegó a una crisis. Ya había salido con su familia y un par de amigos selectos, pero siguió sin salir del armario. Decidió consultar con el director atlético de la escuela el tema del acoso. Ante la opción de hacer una denuncia policial, suspender al jugador o reunirse con su compañero de equipo frente al director atlético, eligió este último.

"Ese día que nos conocimos en la oficina me senté frente a él y le dije que era gay", recuerda, "que tenía novio y que las palabras que usaba no eran aceptables dentro o fuera del hielo". El compañero se disculpó y parecía realmente arrepentido por lo que dijo con anterioridad. Después de la reunión, mientras caminábamos hacia nuestro dormitorio, me preguntó si podíamos hablar en privado y me dijo que era una gran parte del equipo y que lo sentía mucho. "Te necesitamos en este equipo. Especialmente a un tipo que no quiere nada más que lo mejor para el equipo".

Finkel también recurrió porque necesitaba ayuda a cuatro jugadores de la NHL para que lo guiaran: Kyle Palmieri de los New Jersey Devils, Brayden McNabb de los Vegas Golden Knights, Michael Grabner de los Arizona Coyotes y Kurtis Gabriel de los Lehigh Phantoms. Los cuatro ofrecieron consejos y ánimo.

"Todos estos chicos significan mucho para mí porque me han dado el coraje de ser yo mismo al entrar en mi último año de universidad", escribe Finkel. "Siguen inspirándome dentro y fuera del hielo".

Al final, para Finkel, salir del armario le benefició a él y a sus compañeros. "El hockey universitario es una hermandad, y eso ayuda a explicar lo que pasó con el compañero de equipo que usó calumnias gays en mi contra", dice. "Hemos dejado nuestras diferencias a un lado y hemos seguido adelante. Desde entonces se ha convertido en un aliado. Con suerte este año saldremos y ganaremos el campeonato. Los atletas universitarios gays necesitan un gran grupo de apoyo a su alrededor. Eso es lo que tengo yo y lo que todos los atletas LGBTQ necesitan para esforzarse".

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