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Seguridad y movilidad, claves en el mantenimiento de una silla de ruedas

CONTAR CON UNA SILLA DE RUEDAS ELÉCTRICA AUMENTA LA MOVILIDAD Y LA INDEPENDENCIA DE SU USUARIO.

Hacer con una silla de ruedas eléctrica es relativamente sencillo si se cuenta con la opción de realizar una significativa inversión económica. Ambos factores conllevan a mejorar la calidad de vida de esa persona minusválida. Una vez que se ha comprado la silla de ruedas eléctrica, ésta requiere de un mantenimiento, más allá de pensar en su uso prolongado, sino centrado también en la seguridad y mejor movilidad de la persona. En esta web, puedes encontrar más información y recambios si llegado el caso necesitas hacer una puesta a punto en mayor profundidad.

Silla de ruedas electrica

Siempre que adquirimos un producto, esperamos que éste nos dure el mayor tiempo posible, más allá de la inversión económica realizada. Con el uso y el paso del tiempo, ese producto se va deteriorando, aunque ese lógico paso del tiempo y consiguiente desgaste puede reducirse si hacemos un buen mantenimiento. Y este factor es determinando si hablamos de una silla de ruedas eléctrica. Entonces, ¿por dónde empezamos? La primera recomendación es sencilla: consultar el manual de usuario de cada silla de ruedas eléctrica, puesto que en esas instrucciones encontraremos las recomendaciones básicas de mantenimiento que aconseja el fabricante de ese determinado modelo. No todos son iguales.

Limpieza por higiene y durabilidad

Y aunque no todos los modelos de sillas de ruedas eléctricas son semejantes, sí debemos tener en cuenta que el agua no es un elemento aconsejable, por lo que no será buena idea usar el agua; y si la silla de ruedas eléctrica se moja, debemos secarla a la mayor premura posible, porque, de lo contrario, se deteriorará rápidamente. El vapor o la limpieza a presión tampoco son buenos pasos para aplicar. Ni tampoco usar una manguera. Lo más apropiado es usar un trapo humedecido para limpiarla, especialmente las partes eléctricas.

Consabido el consejo más importante, pasemos a relatar los cuidados diarios: debemos retirar la suciedad que haya cogido a lo largo del día, y no sólo por mantenimiento, sino también por temas de higiene; comprobar el estado de las ruedas y de los ejes, una parte que debe estar muy limpia. Y prestar especial atención a cualquier ruido. Cada dos semanas, debemos revisar el estado de todas las tuercas, comprobando que ninguna se haya aflojado, así como comprobar la presión de las ruedas; el estado de los apoyabrazos; comprobar el chasis en general comprobando que no haya ninguna grieta, y, según el modelo, dar un poco de aceite a las partes que lo requieran. También podemos aplicar cera no abrasiva para darle un poco de brillo. Y guardarla en un lugar seco, alejado de humedades que dañarán la silla de ruedas. De esta manera, no sólo alargaremos el uso de la misma, sino que mantendremos la movilidad de la persona que usa la silla de ruedas y garantizaremos la seguridad.

Finalmente, un último consejo sería, que en caso de avería, llevemos la silla de ruedas a una tienda especializada en reparaciones, y que esta tienda sea oficial o sea de la marca, porque de esta manera también estaremos garantizando una seguridad futura y una mejor reparación de esa avería.

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