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Las personas LGBT+ se enfrentan a una situación terrible en Turquía

ASÍ ES COMO SE PUSO TAN MAL, Y POR QUÉ DEBERÍA IMPORTARTE

Las personas LGBT+ se enfrentan a una situación terrible en Turquía. Así es como se puso tan mal, y por qué debería importarte

Los abusos y restricciones contra la población LGBT+ de Turquía son cada vez más alarmantes.

El 2 de febrero de 2021, Twitter tomó la medida, aún relativamente inusual, de marcar los tuits de un político por "conducta de odio", lo mismo que hizo con los tuits del expresidente estadounidense Donald Trump antes de su prohibición.

El objetivo de Twitter esta vez fue el ministro turco del Interior, Suleyman Soylu, que tuiteó que "cuatro pervertidos LGBT+" habían sido detenidos por "incitar al odio".

Estos "pervertidos" LGBT+ eran en realidad estudiantes de la Universidad de Bogazici de Estambul, donde los jóvenes han estado protestando contra la decisión del presidente Recep Tayyip Erdoğan de nombrar a un leal con vínculos con su gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo para servir como rector de la prestigiosa universidad.

Los enfrentamientos en Turquía se intensificaron la semana pasada después de que los manifestantes colgaran un cartel en el campus que mostraba la Kaaba de La Meca adornada con banderas del arco iris.

Las protestas de Turquía también fueron objeto de un incendiario y descarado ataque a las personas LGBT+ por parte del presidente Recep Tayyip Erdoğan el 1 de febrero. Durante un discurso en línea dirigido a los miembros del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), Erdoğan dijo: "Llevaremos a nuestra juventud al futuro, no como la juventud LGBT+, sino como la juventud del glorioso pasado de este país", añadiendo a los que escuchaban que "no sois la juventud LGBT+. No sois la juventud que vandaliza, sino los que reparan esos corazones vandalizados".

Las personas LGBT+ se enfrentan a una situación terrible en Turquía. Así es como se puso tan mal, y por qué debería importarte

Estos son sólo los ejemplos más recientes de abusos y acusaciones contra ciudadanos LGBT+ en Turquía, ya que el tóxico guiso de odio y represión que lleva años cociéndose a fuego lento empieza a hervir y a burbujear tras las protestas estudiantiles.

Pero, ¿cómo se ha llegado a este punto y qué historia hay detrás de la situación actual en el país islámico en su conjunto, que Human Rights Watch ha descrito como "una crisis de derechos humanos cada vez más profunda"?

Una cosa que hay que tener en cuenta es que no siempre ha sido así, de hecho un periódico en Turquía que publicó una columna en la que se describía a las personas LGBT+ como pervertidas, como hizo Soylu recientemente, fue castigado con una multa de 4.000 TL en 2012, unos 400€. El columnista que escribió el artículo, Serdar Arseven, fue multado con 2.000 TL.

Luego, el 17 de julio de 2014, el Tribunal Supremo de Turquía redobló el castigo, dictaminando que referirse a las personas LGBT+ como "pervertidas" constituía una incitación al odio. Fue una señal positiva, sin embargo, al mismo tiempo, el panorama más amplio en Turquía era cada vez más sombrío.

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Tras las protestas antigubernamentales de 2013, que comenzaron el 28 de mayo de 2013, inicialmente para impugnar el plan urbanístico del parque Taksim Gezi en Estambul, el gobierno de Erdoğan impuso una creciente censura a la prensa y a los medios sociales, lo que a su vez frenó la solicitud de adhesión de Turquía a la UE. Un intento fallido de golpe de Estado en 2016 llevó a nuevas purgas y a la declaración del estado de emergencia.

En este tumultuoso contexto de crecientes restricciones a las libertades civiles, el Orgullo de Estambul fue prohibido en junio de 2015 y clausurado mediante intervención policial por primera vez en sus 13 años de historia. En 2016 se volvió a prohibir y se produjeron detenciones cuando los participantes intentaron seguir adelante desafiando a las autoridades. Se volvió a prohibir en 2017, cuando la policía utilizó balas de goma y detuvo a 10 personas para reprimir el evento, según el periódico turco Hürriyet.

También en 2017, la capital de Turquía, Ankara, siguió su ejemplo, prohibiendo todos los eventos relacionados con el colectivo LGBT+ o los derechos de este colectivo en 2017 con el pretexto de proporcionar "paz y seguridad", utilizando el estado de emergencia como precepto.

La 27ª edición del Orgullo de Estambul fue prohibida en 2019, junto con la 7ª edición del Orgullo de Esmirna, la 3ª del Orgullo de Antalya y la 5ª de la Semana del Orgullo de Mersin.

Los intentos de desafiar las prohibiciones fueron respondidos con detenciones y violencia; por ejemplo, en mayo de 2019, Amnistía informó de que las autoridades detuvieron a 25 estudiantes durante una marcha del Orgullo en la Universidad Técnica de Oriente Medio.

The Guardian habló con varias personas turcas LGBT+ en 2017 sobre las prohibiciones de la autoexpresión LGBT+, y dijeron que estaban "temerosos de lo que pueda seguir".

Declararon a The Guardian que pensaban que Recep Tayyip Erdoğan estaba librando una guerra contra ellos, y que "sentían un cambio de humor hacia su comunidad en todo el país -incluso en zonas donde antes habían disfrutado de libertad personal."

Idil, de 25 años, que vive en una pequeña ciudad del sur de Turquía, declaró: "No me sorprendió tanto cuando me enteré [de la noticia]. He participado en el orgullo gay de Estambul desde 2009. El ambiente siempre ha sido muy pacífico, pero en los últimos años se ha convertido en un paseo de la policía. Los brutales ataques ya dieron una pista de lo que íbamos a vivir. Creo que esto es sólo el comienzo".

A la vista de los últimos acontecimientos, la guerra contra las personas LGBT+ que señalaron los preocupados turcos en 2017 parece ciertamente estar cobrando fuerza. En los últimos días, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha condenado formalmente la incendiaria retórica anti-LGBT+ de Turquía.

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, declaró a la prensa el 3 de febrero que Estados Unidos "condena enérgicamente la retórica anti-LGBTQI que rodea las manifestaciones".

"La libertad de expresión, incluso la que puede resultar incómoda para algunos, es un componente esencial de una democracia vibrante y funcional que debe protegerse", añadió Price.

Aunque es bienvenida, no está claro si esta declaración tendrá algún impacto perceptible en la actual represión de los derechos civiles y LGBT+ en Turquía. 

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