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Sonar Calling o c贸mo celebrar el pasado mirando al futuro

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Sónar Calling GJ273b, un viaje de 12,4 años luz que comienza ahora gracias a Sónar y a Absolut.

Al plantear el 25 aniversario del que, probablemente, se haya convertido en el mejor festival de música electrónica y de tendencias de vanguardia del planeta el Sónar de Barcelona, los organizadores se enfrentaban a una pequeña dicotomía, la de celebrar el pasado de un evento que se ha hecho grande a base de mirar hacia el futuro. Además de ser un festival ya mal acostumbrado a hacer cosas grandes en casi cualquiera de sus ediciones, ¿qué podría ser tan especial y llamativo como para justificar este carácter de celebración especial?

E igual que en algunos momentos de las historias más atrevidas de Alan Moore, la solución vino de las estrellas: si ya hemos conquistado este planeta, ¿por qué quedarnos aquí? ¿Por qué no compartir algunas de las mejores composiciones de que hayan iluminado las anteriores ediciones del Sónar con un planeta en el que pudiese haber vida inteligente. 

Bajo esta premisa y junto a la inestimable colaboración de ABSOLUT (buen vodka, mejores personas), se seleccionó al exoplaneta junto a la estrella Luyten b y a través de una gigantescas antenas situadas en Tromsø (Noruega) se le comenzó a emitir una selección con algunos de los mejores temas de todas las ediciones anteriores del festival. Luyten b, al fin y al cabo, aloja es un exoplaneta en el que podría haber vida inteligente. Y si son inteligentes, les gustará el Sónar y podrían apuntarse a futuras ediciones.

El único problema es que esta emisión, a la velocidad del sonido, tardará unos 12,4 años luz en llegar y otros tantos en volver, pero, mirándolo de otra manera, nuestros nuevos amigos intergalácticos (hola, Beastie Boys) llegarían justo para el 50 aniversario del Sónar, ¿qué mejor celebración que esa para unas bodas de oro con el futuro?

Ya solo quedaba un pequeño aspecto, el cómo presentar todo esto de una manera lo suficientemente cool a la prensa y el público en general, ya que Sónar siempre ha sido . Y oye, pan comido, pocos paisajes hay más evocadores que los de Tromsø, una de las zonas más conocidas del mundo para observar la aurora boreal, y si a eso le sumamos un emotivo y acertado homenaje a la película que bien puede ser la semilla de esta idea, tenemos una preciosa instalación de paneles que emiten códigos lúminicos acompañando a la emisión de códigos musicales en bits en la soledad intimista de un bosque ártico. Mejor imposible.

Cuando uno está ante una propuesta artística-científica-vanguardista de este calibre solo puede pensar en qué diría de todo esto el gran Spider Jerusalem de Warren Ellis, sobre el impulso egomaníaco del ser humano presuponiendo que lo que le interesa a él debe interesarle a los demás, pero luego, otra idea, más romántica se abre paso, y es la de que pocas propuestas pueden representar mejor el momento actual de la consciencia humana, en el que, superado nuestro mundo interior, mandamos mensajes codificados a través de redes sociales, chats, blogs o aplicaciones para ligar, por si acaso ahí fuera hubiese alguien interesado en lo nuestro que nos quisiese responder en algún momento y juntos hacer mundos aún mayores.

De nuevo, no nos cabe sino felicitar a Sónar y a Absolut por este alucinante Sónar Calling GJ273b que nos remite al futuro, sí, pero también a un pasado cercano cuando las iniciativas publicitarias se entremezclaban con el arte y el impacto lograba ser cómplice, real.

Más info: https://www.sonarcalling.com/ 

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