Tres jugadores de p贸ker LGBT que alcanzaron la cima del juego profesional

El póker es uno de los pocos juegos de casino donde la suerte no lo decide todo. Intervienen la estrategia, la psicología y el cálculo matemático, y por eso lleva décadas atrayendo a jugadores de perfil muy diverso.
Con la llegada de las plataformas digitales, el juego se ha expandido todavía más: hoy es posible sentarse a una mesa con crupier en directo desde cualquier lugar. La guía de casinos online de Legalbet, un portal especializado en rankings y análisis de operadores de juego, incluye la oferta de póker como uno de los criterios a la hora de evaluar un casino online.
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Pero esta historia no va de plataformas, sino de personas. Entre 2008 y 2020, tres jugadores abiertamente LGBT ganaron brazaletes de la World Series of Poker (WSOP) y se hicieron un hueco en la élite del circuito presencial: Vanessa Selbst, Jason Somerville y Ryan Laplante. Estas son sus trayectorias.
Vanessa Selbst: tres brazaletes y el número uno del mundo
Selbst llegó al póker por la vía académica. En Yale estudió Derecho, presidió la Queer-Straight Alliance del campus y descubrió que tenía una facilidad natural para el cálculo de probabilidades. Nunca escondió que era lesbiana. En los torneos televisados exigía que las cámaras enfocarsen a su novia en las gradas, lo mismo que hacían con las esposas de los demás jugadores.
Pero lo suyo siempre fueron las cartas. Cuando se retiró del circuito profesional, en 2017, dejaba tras de sí tres brazaletes de la WSOP ganados en campos abiertos, mezclada con los mejores del mundo sin que el género contase para nada. El primero lo ganó en 2008, jugando Pot-Limit Omaha. El segundo fue en 2012, en un Ten-Game Mix. Y el tercero, ya en 2014, resume mejor que ningún otro su nivel: final del Mixed Max de No-Limit Hold'em, buy-in de 25 000 dólares, 130 rivales de élite, victoria y cheque de 871 148 dólares.
Su registro en la base de datos de la WSOP y en los rankings globales refleja más de 11,8 millones de dólares en premios en torneos en vivo. Es, todavía hoy, la jugadora con las mayores ganancias de la historia. Aquel mismo verano de 2014 llegó a lo más alto del Global Poker Index (GPI), el ranking mundial de torneos presenciales. Ninguna otra mujer ha pisado ese puesto, ni antes ni después. Estuvo dos semanas por delante de Ole Schemion y Daniel Negreanu.
En 2013 se casó con Miranda Foster y hoy la pareja tiene dos hijos. Cuatro años después de la boda dejó el póker para trabajar como trader en Jane Street Capital, en Nueva York, aunque en 2025 volvió brevemente a la WSOP. Selbst siempre destacó por su capacidad camaleónica: lo mismo ganaba en Hold'em que en Omaha o en formatos mixtos.

Jason Somerville: un brazalete, un blog y diez millones de espectadores en Twitch
Jason Somerville tenía 17 años cuando vio por primera vez el World Poker Tour en la televisión de su casa de Long Island. Eso bastó para engancharse. Su brazalete de la WSOP llegó en 2011, en un torneo de No-Limit Hold'em que le reportó 493 091 dólares. Pero su mayor premio tiene otra fecha: en 2014, un cuarto puesto en un Super High Roller de 100 000 dólares de buy-in le dejó 1 327 352 dólares. Entre unas cosas y otras, su registro en torneos en vivo supera los 3,8 millones de dólares según las principales bases de datos del circuito.
Fuera de las mesas, Somerville cargaba con algo que no se resuelve con matemáticas. Sabía que era gay desde la adolescencia, pero estuvo años sin contárselo a nadie. El primer amigo en saberlo lo supo cuando Somerville tenía 22 años; sus padres, poco después, le pidieron que no lo hiciera público. Un 14 de febrero de 2012, San Valentín, colgó en su blog personal un texto largo donde lo contaba todo, sin rodeos. Ningún hombre en la élite del póker profesional había dado ese paso antes. The Advocate y Out Magazine recogieron la publicación, y esta última lo incluyó en su lista anual Out 100. Él mismo ha contado después que aquella decisión le quitó un peso de encima. Dejó de gastar energía en disimular y pudo volcarla entera en las cartas.
Al año siguiente puso en marcha Run It Up, un experimento que empezó con una pregunta sencilla: ¿se puede convertir un bankroll de 50 dólares en 10 000 jugando en directo ante cámara? Dos años después abrió un canal de Twitch dedicado al póker en directo, con análisis en tiempo real de cada mano. En marzo de 2016 el canal rebasó los 10 millones de visualizaciones únicas, algo que nadie había logrado en esa categoría. El ritmo acabó pasándole factura. Tras varios años de emisiones casi diarias, Somerville se alejó por agotamiento y solo en los últimos años ha vuelto de forma gradual, centrado en comentar y producir contenido televisivo.

Ryan Laplante: el brazalete, la voz y la enseñanza
Ryan Laplante creció en Brainerd, Minnesota, y empezó a jugar al póker online durante la universidad. Según The Hendon Mob, acumula más de 3,7 millones de dólares en torneos en vivo, con más de 400 cobros registrados. En el circuito online suma cerca de 2,8 millones adicionales. Su gran momento llegó en la WSOP de 2016, cuando ganó el brazalete del PLOssus, un torneo de Pot-Limit Omaha que reunió a 2483 participantes. Fue el torneo en vivo más grande de la historia en una modalidad distinta al Hold'em. El premio: 190 328 dólares.

Aquella victoria quedó marcada por el contexto. La noche anterior, 49 personas habían sido asesinadas en el club Pulse de Orlando, en pleno Mes del Orgullo. En la ceremonia de entrega del brazalete, Laplante subió al escenario junto a su pareja, Chris Katona, y pronunció un discurso breve en el que expresó su orgullo por el título y por su identidad, pidiendo respeto. CNN y los principales medios especializados reprodujeron sus palabras. En entrevistas posteriores, Laplante contó que unas 2000 personas se le acercaron en los meses siguientes para agradecerle aquellas palabras, y que varios jugadores que hasta entonces ocultaban su orientación le escribieron en privado para decirle que su discurso les había dado valor.
Fuera del circuito competitivo, Laplante dirige LearnProPoker, una plataforma de formación centrada en hacer accesible la estrategia avanzada del juego. A diferencia de Selbst y Somerville, sigue jugando a tiempo completo. En 2024 terminó segundo en un evento del WPT World Championship, y en 2025 continuó sumando resultados en Las Vegas.
Tres trayectorias, un mismo tablero
Selbst, Somerville y Laplante llegaron a la élite por caminos distintos y en momentos diferentes. Lo que comparten es un registro de resultados en los torneos más duros del calendario y la decisión de no esconder quiénes son mientras lo conseguían. En el póker, la identidad personal no altera las probabilidades matemáticas. Sí cambia, poco a poco, quiénes se sientan a disputarlas.
