Bruja, nuevo disco de La Mala Rodríguez ¿una nueva diva gay?

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Crítica de 'Bruja', nuevo disco de La Mala Rodríguez. ¿Una diva gay?

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A pesar de que ni se la nombre en Cromosoma X, La Mala Rodríguez no es ninguna desconocida en el mundo gay, basta asistir a cualquiera de sus conciertos para encontrar un amplio público gay, además de que la propia artista ha mostrado su simpatía con la comunidad LGTB en diversas ocasiones. ¿Quién no ha disfrutado de ¨Yo marco el minuto”, “Nanai”, “Yo no mato el tiempo” o el himmo lésbico “Toca Toca”?

La Mala ostenta el trono del hiphop en España, un género de capa caída, a pesar de que su estilo ha evolucionado tanto que hablaríamos de música urbana en general, de hecho, el grueso de sus fans no tienen nada que ver con el mundo del rap, y los hiphoperos acérrimos reniegan de ella desde aquel premiado “Malarismo” que apuntó esa nueva dirección que culmina con éste nuevo album, el quinto de su carrera, “Bruja”.

Esclavos” es la apertura del álbum, con piano y organillo draculiano de fondo. Lo primero que oímos es el hipnótico estribillo enlatado ( será el primero y último de éstos ). Es un corte claramente introductorio, sin complicaciones, que prepara los oídos para los ( pocos ) sonidos más fuertes que están por venir. Sin tener nada que ver con “Volveré” ( intro de “Malamarismo” ) si que comparte concepto con ésta, resumiendo muchos de los elementos que se desenvolverán luego en el disco.

Caja de Madera” introduce a La Mala en un nuevo sonido en su trayectoria, el reggae. Posible siguiente single, el estribillo es pegadizo y rap clásico de La Mala, crece con las escuchas.

33” es el hit del disco, un tema rap garage, casi hardcore. Suena, seguramente a propósito, a maqueta, especialmente el final fade-out. La voz desgarrada y agresiva de María evoca a su album debut, “Lujo Ibérico”, con letras violentas e incisivas. “33” busca reconciliarse con aquéllos fans que anhelan la etapa puramente rap de rapera española.

Cuando tú me apagas” te hace plantearte si éste disco es una continuación de “Alevosía”, ya que profundiza en lo experimental, melancólico y oscuro del mencionado album. Puro rap made in Spain. Crece muchísimo con las escuchas, será uno de los fan favourites sin duda.

Caliente” se incia con un sonido árabe, para dar paso a un breve rap en francés. La base del tema sigue con la melancolía, en tono de película del oeste, con quizás el estribillo mas insulso del álbum. El rap, ni frío ni calor, un negro haciéndose el chungo en francés, cúbrete si estás en frente del negro, lluvia de perdigones amenazantes saliendo de su boca.

Hazme Eso” es la vuelta al laboratorio de La Mala. Es una joyita escondida, un grower. La melodía mezcla una base sencilla con sonidos africanos sacados de aquel álbum flop de Dover. Las letras muy sencillas aunque nunca llega a quedar claro que es lo que quiere contar, cantando un poco al final. Podría ser un descarte de “Dirty Bailarina”.

Lluvia” evoca a “Malamarismo”, María se pone romántica para hablar de un amor perdido, con un exquisito estribillo marca de la casa. Su voz, muy dulce, de tono relajado, y acentazo andalú. Uno de los mejores cortes del disco.

Dorothy” empieza cantado, un tema que suena a R&B, a “Malamarismo”. Los versos rapeados son tranquilos y esperanzadores, aunque el tema no acaba de cuajar del todo, le falta más arreglos o algún back vocal en el estribillo, la voz de Rodríguez queda desnuda y simplona. “Dorothy” es un tema al que no se le supo sacar todo el potencial que atesora.

La Rata” rompe por fin la dinámica de temas tranquilos, un claro temazo rap en crescendo, encaja perfectamente en esa obra rap siniestra que fue “Alevosía”, las letras tienen la denuncia social y rebeldía que caracterizan a La Mala. Empieza con una sencilla percusión y va subiendo poco a poco con un organillo gótico mientras la gaditana prácticamente nos anuncia el fin del mundo, tal y como lo conocemos.

Quién Manda” está claramente ideada por el mismo productor de “Caja de Madera”, vuelven los ritmos tropicales, con algún arreglo electrónico. El corte encaja bien en sus dos últimos trabajos y roza el pop, fácil de escuchar y de estribillo pegadizo. No huele a hit pero no es un mal tema.

Miedo a Volar” sorprende e incluso engancha por la claridad de las letras, sin enigmas, con mucho sentido ( ¿ apología del suicidio o de lanzarse al amor sin miedo a las consecuencias ? ) El tema se apoya claramente en los versos rap puesto que el estribillo se reduce a dos frases desnudas repitiendo el título dos veces. La música juega con el chill-out tribal y percusión ligera. Más que una canción se debería plantear como un poema cantado. Aporta poco aunque no desentona.

Ella” comienza con un tal Canserbero, para dejar rápidamente paso a La Mala. “Ella” toca uno de los temas mas manidos de la rapera, chica de barrio que para salir de la marginación se pasa al lado oscuro, drogas, prostitución...Por temática podría ser la sucesora espiritual de “ La Niña”, pero la melodía se aleja bastante del concepto, con coros y percusión lentos.

Como nota aparte, comentar la casi ausencia de estribillos pop enlatados, pegadizos ( fáciles, al contrario de “Dirty Bailarina” ) dando quizás resultado a un disco mas orgánico y personal, de una gran independencia artística y díficil de encuadrar en un género concreto. Las tres colaboraciones que incluye pasan sin pena ni gloria. El álbum en general se aleja de la fórmula hiphop-pop de sus dos anteriores trabajos dando un trabajo casi recopilatorio de sus diferentes facetas como artista. Por momentos nos da a la rapera underground de Lujo Ibérico y otros se nos pone dulce y melosa. Destacar sobre todo, el distanciamiento de un género concreto o un estilo definido, es un disco de La Mala Rodríguez y a quién le haya gustado antes su estilo, le encantará “Bruja”.

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