El respeto del mundo del poker por el colectivo LGTBI

EL COLECTIVO LGTBI SIGUE GANANDO VISIBILIDAD

El pasado 3 de octubre se cumplieron cinco años de la ley 11/2014 para combatir la LGTBIfobia aprobada por el Parlament de Catalunya. Una pionera ley integral contra la homofobia que garantiza los derechos de las personas gais, lesbianas, bisexuales y transexuales, además de implementar mecanismos para la erradicación de la homofobia, la lesbofobia y la transfobia. A pesar de la aprobación por parte del colectivo LGTBI, que lleva muchos años de lucha por la dignidad, el camino en España pasa por la aprobación de la conocida como Ley de Igualdad LGTBI. De momento, el colectivo se tiene que conformar con la legislación aprobada en Cataluña. Una norma que alude a distintos ámbitos como el laboral, el sanitario o el educativo, aunque no el deportivo.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior, en 2016 se denunciaron casi un centenar de agresiones LGTBIfóbicas en centros deportivos de toda España. Una realidad incuestionable que requiere de iniciativas como el I Congreso Deporte y Diversidad celebrado el pasado mes de febrero, gracias a la colaboración de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid y la asociación Deporte y Diversidad. Una iniciativa en la que se analizaron todas las necesidades, derechos y demandas de las personas y colectivos excluidos en el ámbito del deporte. En cualquier caso, cada disciplina deportiva necesita referentes de la comunidad LGTBI para ganar visibilidad, ya que, si los deportistas siguen teniendo miedo a hacerse visibles, se va a continuar estigmatizando la condición sexual en el deporte.

Jason Collins, exjugador estadounidense de baloncesto, se convirtió en 2013 en el primer deportista en activo de las ligas profesionales de Estados Unidos en admitir públicamente su homosexualidad. El pívot lo anunció a través de la revista Sports Illustred y recibió el apoyo de la NBA, incluso de la Casa Blanca. Una confesión que llegó dos semanas después de la de Brittney Griner, jugadora de la WNBA que también lo hizo público en una entrevista concedida a la prestigiosa revista semanal dedicada al deporte. Aunque no causó tanto revuelo, el mundo del poker, considerado siempre como un deporte reservado exclusivamente a hombres, se abrió al colectivo LGTBI en 2010, cuando Vannesa Selbst se convirtió en la primera jugadora del juego de cartas en reconocer abiertamente que era lesbiana.

Los ejemplos de Vanessa Selbst y Jason Somerville

Vanessa Selbst es considerada como la mejor jugadora de poker de la historia. La neoyorquina, que anunció su retirada de los juegos de cartas en 2018 tras 12 años como profesional, es la mujer con más ganancias de la historia al sumar un total de 11.851.384 dólares en premios en torneos en vivo a lo largo de su carrera. Una trayectoria profesional en la que también se ha convertido en la primera jugadora en ocupar la posición más alta del top 10 del Global Poker Index (GPI). Además, también cuenta con tres brazaletes de las World Series of Poker (WSOP).

Más allá de su éxito en las mesas de juego, Selbst rompió con los estereotipos del poker convirtiéndose en un icono del colectivo LGTBI.  En abril de 2010, la neoyorquina participó en un torneo perteneciente al North American Poker Tour (NAPT) celebrado en el casino Mohegan Sun de Uncasville. A lo largo del torneo, varios amigos, entre ellos su novia, aparecieron con una serie de pancartas en las que se podía leer el mensaje “soy gay por Vanessa”. La estadounidense, que acabó ganando un premio de 750.000 dólares tras ganar el torneo, se mostró con naturalidad e insistió para que su pareja posase junto a ella en la foto oficial tras la victoria. Una imagen con la que se presentó al mundo del poker como el único icono de la comunidad LGBT hasta el anuncio de Jason Somerville.

Jason Somerville es un reconocido jugador de poker, especialmente por su consecución de un brazalete de las World Series of Poker en el año 2011. El neoyorquino siempre ha ido un paso por delante del popular juego de cartas. De hecho, fue uno de los primeros jugadores en dar el salto a Twitch, plataforma que ofrece un servicio de streaming de video en vivo, donde enseña a sus seguidores a jugar al poker. Tampoco le tembló el pulso en enero de 2012 cuando acudió a Bahamas para disputar el torneo PSCA acompañado de su pareja. Un mes más tarde, Somerville se convirtió en el primer hombre gay del mundo del poker tras anunciarlo públicamente en un post de su blog personal. Al igual que en el caso de Vannesa Selbst, el neoyorquino recibió todo el apoyo de la comunidad del poker a nivel internacional.

A día de hoy, Jason Somerville sigue siendo el único jugador profesional de poker que ha reconocido abiertamente su condición de homosexual.  Todo ello a pesar de las palabras de apoyo del neoyorquino, que ha reconocido que el mundo del poker siempre ha aceptado su decisión sin ningún tipo de problema. La propia naturaleza del juego de cartas involucra a todo tipo de jugadores, por lo que siempre ha existido una gran diversidad en este deporte. Como reconoce el propio Somerville: “si tienes el dinero necesario para jugar, siempre encontrarás un asiento disponible”. Al fin y al cabo, todos los participantes de los torneos juegan con las mismas cartas, tienen las mismas fichas y su éxito depende únicamente de sus propias decisiones durante las partidas.

El pasado mes de junio, Leo Margets, jugadora española de poker, reconoció en una entrevista que el juego de cartas no es un entorno machista. Según su opinión, lo único que cuenta en este deporte es lo que cada jugador sea capaz de hacer en la mesa de juego, ya que el poker es una meritocracia. La catalana siempre se ha mostrado en contra de los torneos exclusivos para mujeres, ya que considera que no se tienen que jugar en entornos diferentes. Por este motivo, el poker no puede ser considerado como un deporte machista, ni homófobo, a pesar del escaso número de jugadores del colectivo LGTBI que participan en los torneos. De hecho, Vannesa Selbst y Jason Somerville serán recordados por dar el primer paso para conseguir un nuevo mundo donde se respeten a todas las personas, sea cual sea su condición sexual. 

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