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¿Es egoísta pedir a los atletas LGBT que salgan del armario?

¿Es EGOÍSTA pedir a los atletas LGBT que salgan del armario?

Una noticia nos ha llamado la atención esta semana: Simon Dunn, bobsledder retirado del que ya te hemos hablado en otras ocasiones, ha roto una lanza en favor de los deportistas y atletas LGBT, y nos ha dado un toque a todo el colectivo recordándonos que la gente no está obligada a salir del armario y menos en el mundo del deporte, sobre todo si eso puede afectar a sus carreras.

Estas son las palabras exactas de Simon Dunn:

"La salida del armario de cada uno es personal y en su tiempo libre. Es egoísta para una comunidad exigir a alguien que lo haga por su perfil público. Dada la cultura deportiva, salir del armario puede afectar seriamente a su carrera.

Por mis propias experiencias puedo entender por qué alguien no saldría del armario, arriesgando millones de libras. A mí no me recibieron con los brazos abiertos, no es el camino fácil. Además, a medida que crecía aprendí a creer que los hombres gays no tienen lugar en el mundo de los deportes y me costó mucho tiempo dsevanecer esos pensamientos de mi cabeza"

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Sin duda, este es un debate que siempre ha existido, y no hablamos solo del mundo del deporte sino de cualquier sector con mucho público y visibilidad. ¿Deben los actores gays salir del armario? ¿Perderán papeles por ello? ¿Es una obligación ser LGBT y en cualquier ambiente decirlo constantemente y convertirse en un activista por la causa?

Sin duda, que un atleta de primer nivel salga del armario es positivo en muchos aspectos, pero también tiene su lado malo. Hoy en día, es muy difícil que un patrocinador se eche para atrás porque seas gay. Probablemente suceda en el fútbol, que es, de lejos, el deporte más asquerosamente homófobo que te puedes echar a la cara. Teniendo en cuenta la nula deportividad que se fomenta en los campos de fútbol, los insultos homófobos que profesan los catetos que acuden a berrear a los campos y la pasividad de jugadores y directivos a la hora de luchar contra la homofobia, es un deporte que se puede dar por perdido.

En cambio, en otros deportes es algo más habitual y sirve para ir abriendo puertas. Reconozcámoslo, Tom Daley no sería el mismo si no fuera gay y tres cuartos de lo mismo para Simon Dunn. Pero volviendo al principio, respondemos claramente la pregunta: NO se debe obligar a una persona a salir del armario porque esté en un entorno público.

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